6 de Febrero del 2019

Al registrar la historia del Movimiento de Cursillos, la tercera edición del libro Ideas Fundamentales nos indica claramente sus orígenes: “En el inicio de los Cursillos cabe reconocer la inspiración del Espíritu Santo, que fue acogida y compartida por un grupo de personas, entre ellos Eduardo Bonnín, un laico con un papel predominante.” (no. 9)

 

El Espíritu sopla donde quiere y en aquel momento quiso inspirar a un grupo de personas una nueva forma de anunciar el Evangelio. Buscar los alejados de Dios y de la Iglesia y mostrarles que podrían encontrarse consigo mismos para conocerse sin disfraces, con el Señor para descubrir un amigo cercano y con el prójimo para construir juntos un mundo donde la vida valiese la pena  –  eso fue el fruto admirable que aquella inspiración acogida y compartida engendró.

 

Uno a uno, el Señor llevó para descansar en la morada eterna los tres pilares humanos que sustentaron el largo y duro trabajo de transformar dicha inspiración en una realidad que se expandió por todo el mundo como un instrumento de renovación cristiana. Hoy celebramos el aniversario de una de esas partidas: la del “laico con un papel predominante” que, con su liderazgo, llevó tantos jóvenes en los primeros tiempos y tantos adultos después, a conocer el Camino, la Verdad y la Vida, de una manera apasionante.

 

A Eduardo Bonnín, la gratitud y homenaje del Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad.

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